Si un acta compara el índice de peróxidos con un límite de acidez del aceite vegetal, la palabra «índice» oculta magnitudes diferentes. Mover la coma decimal no lo corrige. Se conserva el informe completo y se identifica el parámetro exigido para ese aceite.
Si un informe llama porcentaje de azúcar añadido a una lectura refractométrica, revise qué midió. Los solubles no son sólo sacarosa y esa medición no separa azúcares naturales y añadidos. Conserve método, preparación y registros originales.
Si aparece una capa bajo el envoltorio intacto, una foto no determina naturaleza ni momento de aparición. Cambios de grasa y azúcar pueden parecer similares. Antes de calentar o limpiar, conserve superficies distintas, composición, envase y secuencia térmica de almacenamiento.
Si algunos tarros siguen líquidos y otros presentan cristales gruesos y una capa líquida separada, puede cuestionarse la uniformidad del suministro. Esto no demuestra por sí solo la adición de jarabe. Deben conservarse tarros cerrados y reconstruirse diferencias de almacenamiento, traslado y muestreo.
Valorar existencias con precios de productos en otro envase
Si se valoran existencias con precios de envases completos, pueden ocultarse diferencias de estado y contenido de la oferta. Supongamos que parte del producto carece de embalaje exterior, mientras la cantidad y la fecha de valoración están documentadas.
La fecha del envase y los documentos de suministro corresponden a lotes distintos
Si el envase de consumo indica una fecha de fabricación y los documentos identifican otro lote, hay que comprobar su conexión con el producto. Puede existir una confusión documental, reenvasado u otra circunstancia; una sola foto de la etiqueta suele ser insuficiente para escoger una explicación.